2 de abril de 2014

Lo que dice la lluvia

Los edificios se nublan de a poco,
tras mi ventana cae en solitario abril.
Un túnel se dibuja hacia vos
entre las muecas de algún músico de jazz.
Afuera está nublado. Lloves en las esquinas.
Caminas entre las sábanas de otra ciudad
(de seguro tan gris como ésta que yo camino buscando/te)
te desplazas seguro esquivando charquitos
 frenando en las esquinas y alejándote
para que los autos no te ensucien con su húmeda soberbia.
Acá lloves y es terrible.
La ventana se inunda de fragmentos de vos
que me llaman. Y mis ojos ya no pueden esquivarte.
De frente al vidrio un deseo insoslayable
de verte me posee. Te nombro, y al ratito escribo esto.
De seguro lo leerás cuando vuelvas a tu casa,
sonriendo, porque la lluvia te gusta (y vaya a saber
con qué otras sensaciones de terciopelo se te mezcla en el pecho)
Los árboles a esta hora son tan bonitos. Se tiñen de un color que vos sabrás nombrarlo
pero que de mí escapa completamente. Acá dentro no hay árboles.
Acá dentro solo hay lluvia. Una gotera permanente.    
Afuera lloves y es terrible.        

27 de marzo de 2014

En tu nombre

Ahora que la hora nos marca
el paso máximo de tu sombra acá
ahora que sólo nos queda el cruce de brazos
y acercarnos con preciso cuidado
a tu recuerdo

caminas lentamente bajo el sol naranja
vos que abriste y cerraste los postigos de tu propia vida
ahora nos saludas desde los campos allá al sur
en tu Dulce dulcísima
en tu casa que reconstruiste sólo para vos
buscándola en el pozo del olvido
en que la dejaron, y a vos te dolía tanto
ahora en cambio sos pedacito de cada una de sus piezas
sos dormido en tu cama o viendo tele en el sillón
caminando por la peatonal o parando por un cafecito
estas saludando a tus compadres
los señores y señoras de comercio que te conocieron
y ahora todos te miran tan joven a través de los ojos del recuerdo
de hombre esbelto y bien vestido

prendiste y apagaste el incienso con el cual curarte el alma
el vaso con el que medías metódicamente los pasos de hormiga
rompiste para clavar sus pedacitos
en cada dolor que tu cuerpo admiraba


Mirarte ahora
es verte sonreír

12 de marzo de 2014

Perro del amanecer

Me llevas hacia vos con solo aparecer tus ojos ante mí
vaivén de imágenes que ocupan una fracción de mi alma
ahí donde me tiembla la voz
y la tristeza se ocupa de poner un jarrón en el centro de mi pecho
veo tus manos jugando con las mías
veo tu pelo suelto y tu risa cuando cocinabas
veo también la mañana sola en que te di un beso
y hasta dónde escalamos horas después
y cómo se dibujaba un cielo aparte
sólo para convencernos de que eso es el amor
como dios se reía con nosotras
cuando jugábamos a encontrarnos con las luces apagadas
a encontrar tu corazón brillante, a hundir mis dedos en tu alma
a mojar con saliva los espacios que sobraban
a vestirnos nuevamente con las formas de nuestras manos
para luego perderlas en algún espacio del sueño
y despertar y mirar tus ojos
a veces dormidos, a veces dormida yo
hasta que el día nos juntara de nuevo
y qué difícil el colectivo hasta mi casa
pero qué fácil de nuevo saberme allá en tu cuadra
cuidando a la perra que no se vaya, queriéndote sin decírtelo
escuchando música, escuchándote
viéndote, sintiéndote en el sillón
en el patio,
en los instantes que parábamos para fumar un cigarrillo
y volver a empezar en la noche el rito,
recuperar los segundos perdidos
amoldar los cuerpos a un tiempo que no se desprendía
que no se soltaba de nosotras

y ahora el sólo recordarte
entregarme de lleno a las imágenes que se me aparecen
hasta que se abra la puerta y vea tu rostro
y de nuevo en tu nombre
poder sumergirme


9 de marzo de 2014

A la muchacha que recordé un domingo por la mañana

Te escribiría un poema.
No. Cien.
Pero las palabras
las únicas capaces de decir
son ahora las que no dicen:
creo que me las olvidé en la plaza que nos vio por vez primera
o en el huequito detrás de tu oreja
o si no en algún vino, cualquiera que tomamos
para aplazar la llegada del mediodía

es más, te prometí miles de poemas
y ni uno puedo escribir ahora
que tus ojos ya no me miran
que tu boca no se mueve para mí
que tus dedos no me buscan
y la cama está fría y no hay té

No hay dudas: te extraño
y en mi paladar dolores y sabores se mezclan
el saber que te quise y nada más
que la luna canta su mejor canción
sólo para nosotras
y que la vida era eso que yo no conocía
hasta que viví en tus ojos
una mañana de colores infinitos

será que ahora despertaría con vos
haría el amor con vos
te hablaría sólo a vos
mezclaría mi cuchara en tu taza de té
te reirías, y yo también
y escucharía una canción con vos
para teñirla con tu nombre
y volveríamos a reír
y el día pasaría y yo te querría
tanto como ahora, pero un poco más cerca
sólo un poco
será que pienso en todo eso
las posibilidades de vos que ahora conozco
y sonrío y lo confirmo: te extraño
y mi alma pequeñita te besa los ojos
mientras lo digo por lo bajo para que no me escuchen los vecinos
no sea que no vayan a comprender
el amor que vos y yo fundamos bajo la mirada de su dios.


28 de febrero de 2014

@

Miráme bien cuando mis ojos callan
miráme y tal vez nada
sólo otro segundo robado
otro mensaje de algún lado quién sabe dónde
y hacia dónde
y entonces cómo
cualquiera sea la respuesta quiero verte acá
decirte a vos acá que todo y que nada a la vez
a la vez que no es nada
cuando es todo
decirte a vos acá que mi cuerpo es éste
y todo y nada
y el puente que cruza a dónde
y yo te encuentro
entonces cuándo en este instante
tan certero que mi alma decide callarse
sólo verte
sonreírte
decirte que basta sólo esto
que es mirarte
decirte que es ahora
                                        lo que sólo vos
escribís con tus manos

12 de febrero de 2014

Recordatorio

Esta ternura y estas manos libres
¿a quién darlas bajo el viento?
(Julio Cortázar)


Mirá la luna
desde lo alto nos recuerda
la brevedad de los amantes.

Mirá la luna tan blanca tan pura
llena de recortes de alguna fantasía intacta
virgen de manos a quien entregársela
sola en su espera de noche y desvelo
estrangulada por esta alma frágil
que le estruja todas sus letras.
Mirá esa luna
tan exacta que enternece
tan radiante que iluminaría cualquier busto dorado
tan lejana que la quiero para vos
aunque no existas
y sea tan sola ella
alumbrando
mi inmensa soledad.

6 de febrero de 2014

Memorándum

Recuerdo cuando te fuiste
y yo quede aquí
con los brazos rotos, los vidrios esparcidos,
recuerdo en realidad
que no eras vos la que habías partido
sino que yo, sola en el esplendor que entumece las soledades,
doblé la ropa, armé el bolso
agarré mis libros

y recuerdo también  -o es el recuerdo el que me recuerda constante-
lo cierto al nunca irte
y yo siempre quedarme,
y sentarnos a ver cómo cae la lluvia que no llovía
la luna movediza que en realidad no se aparecía
los amaneceres naranjas en el medio de la noche

recuerdo entonces cuando no te fuiste
pero mi partida era innegable,
y mis ojos tristes y mi boca triste saludaban
al nuevo día que comenzaba
cuando vos seguís acá