11 de octubre de 2013

La despedida

La noche tan noche,
la luna, vieja menguante,
se nos caga de risa:
el reloj marcando el ritmo
la escalera de brazos que se suceden
y cada vez más rápida la danza
el rito de un “hasta pronto” y siempre
siempre la escalera de dedos
de extremidades que son peldaños
el grito esperado
casi ansioso queriendo arrebatarse el cielo
y la carcajada de la noche que retumba
el último abrazo, el beso-fin;
infinito y cascada
grieta que se abre y distancia sin pelo
sin lengua
palabra que es viento
saludo y siempre la caída
el volver a empezando lo mismo
a la vieja luna
llena de misterio
tan llena de vos que es casi mía
casi acá sin vos que no me pertenece
sí, el viaje eterno,
lo de siempre.

6 de octubre de 2013

Renacer de lunes

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas” (Alejandra Pizarnik)

I

el mate frío en el medio
de la noche más fría
en el invierno
de lo más profundo de mi cuerpo
donde las paredes se mezclan
y el pájaro cede su vuelo
vuelve a ser jaula
consigue dormirse de nuevo
y regala sus ojos a la oscuridad de la sala

II

De qué espectro partió esta fuerza
(¡condenada!)
a cuánto horror,
a cuánta bestia fue despertada acaso
(las soledades más solas/soleadas del fondo del armario)
El sol se escondió hace tres días
(permíteme decirte la palabra soñada)
quebró la flor en su lecho
(que cese la nieve, que cese la nieve!!)
duele en cada dedo una ausencia.


(El techo se resquebraja. Bienvenida luz)

2 de octubre de 2013

Presuposiciones

I

Qué se supone que deba decir
al verte
cuando cruzando la puerta y abriéndose las rejas
yo te encuentre.
vos seguro dirás que –lógicamente-
saldré a saludarte, te veré bien
te lo diré sonrisa de por medio
y lo preguntaré
por el simple recaudo de guardar formalidades (“todo bien?”)
sabrás responderme, que sí que todo bien
y preguntarás lo que se pregunta
por también la mera formalidad (“y vos”)
y mi cabeza obviará las mil solicitudes de posibles respuestas
y diré que también, que todo bien.
Acá vos decidirás, casi jefa
de lo que acontece bajo ese techo
si se ocurre otra pregunta,
si se desplaza algún comentario rasposo por tu lengua
(vos sabes del tiempo que hay de acá hasta esta esquina)
y sí, entonces, “tanto tiempo”
y hacerte saber al fin
lo que cruza mis ojos: “te ves bien”
y sí, lo sabías,
afirmativo
y qué bueno haberte cruzado
sí, que bueno, ya yéndote hacia tu sitio
el beso formal, la sonrisa que yo veo
en ese “ nos vemos” y vos sin verme, en realidad,
y saberte deseándome esa suerte
que yo ya pensaba perdida,
y encontrarte así, e igualmente,
pero que fue del todo mía y decírtelo
al fin, y que lo sepas
pero vos ya estabas yéndote
justo cuando te vi.

II

Ahora sí, de vuelta al verte,
ya sin presuposiciones
sólo la pragmática
de verte y vernos
sabrás qué decirme
me sabré sonriéndote.

8 de septiembre de 2013

Divina comedia

Mirá que algo debe haber
aunque sea para mirarlo un ratito
que se cansen los ojos y lloren
de fatiga, de privación
de acumulación, de lodo
de arañas, de migas viejas
de fuego, de montaña
de luna, de piel, de papeles
de llovizna
de mar
de río
de laguna
de risa

28 de agosto de 2013

Aunque te nombre


las palabras con su respectiva ciencia
no me alcanza
los análisis, las entonaciones,
los fonemas, los glosarios
la sinonimia
no me sirve

el problema mayor
es que no sé con qué pretexto
llamarte


20 de agosto de 2013

Aparición



Sabrás verme cuando llegue el momento
cuando de las sombras luz se asome
y sepan tus ojos el instante adecuado
el estómago encendido
la llaga mayor a la intemperie.
Comprenderás lo mismo
sin enojo, tu presencia sin saberlo en mí
pretérito aclamando fugacidad del tiempo
las manos ansiosas
de saberte en ellas.
Sabrás verme
cuando desfilen por el reloj las horas
y se extirpen las ratas de la lengua
sabrás lo triste, lo sincero
mi sombra envuelta en la tuya
cuando nadie miraba.

Cuándo los ángeles permuten
¿sabrás verme?

13 de agosto de 2013

XV

Un pájaro se esconde
tras las líneas de tus manos.
Es decir,
que cerrás tu puño
y escondes alas
y algún deseo fantasma de no estar acá.
De poder verte con ojos persona
ahí donde tus manos crecen:
en la rama más alta, verte alada completa.

Pero
hay algo que vos no sabés
-quizás porque tus manos pajarito
se olvidan de contártelo cuando vuelven-
y los ojos se te cierran tristes
y la mirada se te baja casi sin quererlo
y se me escapa pedirte un abrazo
-pero tus manos pajarito aprovechan para descansar en tus bolsillos-
yo tan sólo quería mostrarte la punta de aquel árbol
adonde estabas recién mirándome mientras charlábamos.